La Oficina del Consumidor Financiero (OCF) recibe constantes consultas sobre deudas, sin embargo, cuando se solicita a los consumidores información sobre los documentos que ha firmado, usualmente no los recuerdan o no tienen copia de éstos.

Por este motivo, la OCF considera oportuno destacar algunas de las principales diferencias entre los documentos que firman los consumidores en contratos de préstamos y efectuar algunas recomendaciones. En esta oportunidad, nos dedicaremos a analizar las letras de cambio, los pagarés y las fianzas.

En primer lugar, debemos destacar que estos instrumentos tienen como finalidad, garantizarle al prestamista (acreedor) el pago de una deuda en caso de incumplimiento. Así por ejemplo, en la práctica bancaria es común que al momento de firmar la escritura pública donde consta el préstamo, se le requiera al cliente firmar un pagaré. Otro tipo de prestamistas, requieren la firma de una letra de cambio. En definitiva, será una decisión de cada acreedor.

Respecto al pagaré, es un documento simple (no requiere estar en escritura pública o firmarse ante abogado), en donde consta la promesa de pagar una determinada cantidad de dinero al llegar una fecha determinada.

En este sentido, en la OCF recomendamos revisar el monto de la deuda que le están haciendo firmar, por ejemplo, si usted solicitó prestados ₡2 millones y tuvo que dar una prima de ₡400 mil, no pueden exigirle que firme un pagaré por la totalidad (dos millones de colones), pues usted no está recibiendo esa suma de dinero, sino que el monto máximo de capital son ₡1,6 millones, más intereses.

El segundo aspecto a tomar en cuenta es que si el pagaré o letra de cambio no dicen la fecha en la cual deberá efectuarse el pago (los ₡1,6 millones, por ejemplo), se entiende que la deuda debe cancelarse ese mismo día, por lo cual, ante el mínimo incumplimiento, el prestamista está legitimado para presentar en cualquier momento un proceso de cobro judicial. Debe señalarse que esta es una práctica común y permitida por el Código de Comercio.

“Todas las manifestaciones verbales o que consten en otros documentos que no sea la propia letra de cambio o pagaré, carecen de valor jurídico al momento de iniciarse el proceso de cobro judicial, de ahí la importancia de siempre verificar que toda la información esté completa en el documento”, aseguró Willy Carvajal, Director de la Oficina del Consumidor Financiero.

Otro problema que se ha observado, son prácticas comerciales en donde se le indica al cliente que se le ha abierto una línea de crédito, hasta por una determinada cantidad de dinero (supongamos ₡3 millones) y el consumidor decide efectuar compras hasta por la suma de doscientos mil colones. Acto seguido, se le exige al consumidor que firme dos pagarés o letras de cambio, una por los ₡200 mil y la otra por los ₡3 millones.

“Este tipo de prácticas son comunes en préstamos para empresas, sin embargo, desde nuestra perspectiva, atentan contra la legislación cuando se trata de consumidores finales, es decir, cuando son personas físicas que compran los bienes o servicios para sí. Lo anterior, por cuanto el consumidor muchas veces ni siquiera recibe una explicación en términos sencillos y completos, sobre qué significa y cuáles implicaciones tiene acceder a una línea de crédito revolutiva o de naturaleza similar.

Por otra parte, son ilegales por que ese pagaré por la totalidad de la línea de crédito (₡3 millones) no tiene ningún contenido económico, dado que ese dinero no ha sido desembolsado o entregado al consumidor, sino que es un hecho incierto, aunque la obligación de pago es real. Adicionalmente, si el cliente firma los dos pagarés o letras de cambio, estará entonces obligándose a cancelar ₡3,2 millones, lo cual es del todo inexacto”, destacó Christian Soto, abogado de la OCF.

En cuanto a las letras de cambio, la principal diferencia con respecto al pagaré, es que pueden aparecer 3 personas distintas; el librado (quien se obliga a pagar), el librador (quien emite la letra) y la persona a favor de quien se debe efectuar la cancelación, sin embargo, es usual que el librado y librador sea la misma persona (deudor), por lo que en la práctica, no existe realmente ninguna diferencia significativa respecto del pagaré, aplicando las mismas reglas ya expuestas.

Las letras de cambio y los pagarés implican que si el deudor no canceló el monto adeudado, el acreedor o prestamista pueda iniciar un proceso de cobro judicial, pretendiendo embargar los bienes y/o salarios del deudor o fiador, con independencia de que el deudor no haya firmado una hipoteca o prenda, por ejemplo.

Por estas razones, recomendamos a los consumidores, que revisen y lean detenidamente los documentos que firman; si tienen dudas, que consulten previamente a la misma empresa o a un tercero imparcial como lo es la Oficina del Consumidor Financiero.

“Debe recordarse que todo consumidor tiene derecho a que todas las explicaciones consten por escrito y tiene derecho de obtener una copia de todos los documentos que firme, caso contrario, le será más difícil presentar un reclamo en el futuro”, señaló Carvajal.