En esta ocasión, abarcaremos un tema de vital importancia para nuestras finanzas: la contratación de un seguro. Sabemos que existen situaciones imprevisibles que pueden ocasionarnos grandes perjuicios económicos, por ejemplo, una enfermedad, la muerte de un ser querido, un despido laboral, entre muchos otros ejemplos.

Para protegernos contra estos problemas, se han diseñado los seguros, sin embargo, para un uso correcto y buena inversión, debemos preguntar y conocer ciertos aspectos que empezaremos a abarcar en esta columna.

Cuando se nos vende un seguro, usualmente se nos indican sus beneficios, sin embargo, un consumidor informado debe ir más allá. Lo primero que se debe preguntar son las condiciones para que el seguro aplique. Por ejemplo, en este tipo de contratos es común incluir una cláusula denominada “período de carencia”. Esto significa que existe un lapso que, aun cuando se esté pagando la prima al día, el seguro no cubre el daño. Cada contrato de seguro dispone un plazo diferente, pero son comunes los períodos de tres a seis meses.

Por ejemplo, imaginemos que María contrata un seguro contra desempleo asociada a su tarjeta de crédito. Al segundo mes de pagar la póliza, el jefe de María la despide y por lo tanto le solicita al banco aplicar el seguro, sin embargo, dado que su contrato disponía de un período de carencia de 3 meses, le indican que la póliza no es efectiva. Por este motivo, es muy importante que el consumidor tenga presente la existencia de estos plazos (cuando apliquen) y así estar debidamente informado.

El segundo aspecto que el consumidor debe preguntar son las exclusiones del seguro. Siempre habrá riesgos o situaciones que una póliza no cubre. Continuando con el ejemplo de María, en los seguros contra desempleo, las pólizas no aplican cuando se trata de una renuncia y, en algunos casos, cuando el despido es sin responsabilidad patronal. Algunas personas se sienten confiadas de tener un seguro, pero al momento de su aplicación se llevan una mala sorpresa, dado que no conocían con detalle el producto que habían contratado.

En tercer lugar, el consumidor debe consultar siempre el procedimiento a seguir en caso de que ocurra el problema (siniestro). En algunas situaciones, el consumidor tarda mucho tiempo antes de presentar el reclamo o realiza el procedimiento incorrectamente. Este tipo de situaciones pueden traer como consecuencia que la reclamación sea denegada. Como se puede observar, todas las recomendaciones brindadas tienen como eje común la información. Informarse antes de comprar un seguro es la mejor forma de estar protegido. Finalmente, debemos recalcar que, de conformidad con el artículo 16 de la Ley Reguladora del Mercado de Seguros, todo consumidor tiene derecho a dar por terminado el contrato de seguros de forma anticipada, sin ninguna responsabilidad, dando aviso al asegurador con al menos un mes de antelación. En todo caso, cualquier petición o reclamo que presente un consumidor de seguros debe ser resuelta en un plazo máximo de 30 días naturales.

Nota Publicada en Diario Extra: http://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/339479/finanzas-responsables